Lesión meniscal

Los meniscos son dos estructuras fibrocartilaginosas situadas en la articulación de la rodilla entre el fémur y la tibia, uno interno o medial y otro externo o lateral.

 

Presentan una forma de semiluna y su función es la de amortiguar y estabilizar la articulación de la rodilla permitiendo una mejor distribución de la carga. 

 

Los meniscos son importantes para la estabilidad y la funcionalidad de la articulación de la rodilla, y también absorben golpes y disminuyen el desgaste del cartílago.

 

Cuando se rompen producen dolor en mayor o menor medida lateral y posterior, puede bloquearse total o parcialmente la rodilla, con limitación en gestos de torsión, flexión forzada entre otros

 

¿Cuáles son los síntomas cuando el menisco está dañado?

Las lesiones meniscales en las que ocurre una rotura del menisco, por lo general, cursan con dolor medial o lateral a punta de dedo dependiendo de que el menisco roto sea interno o externo y en ocasiones produce dolor en zona posterior de la rodilla.

 

Los síntomas más habituales son:

  • Dolor y rigidez
  • Inflamación y derrame articular
  • Puede cursar con bloqueo

¿Cuáles son las causas?

La rotura de un menisco se puede producir por diversas causas. 

 

Traumática: En personas jóvenes y activas, es frecuente su rotura mediante un mecanismo torsional, giro brusco o traumatismo. 

Degenerativa: Conforme la rodilla envejece, la estructura meniscal pierde elasticidad y se ve sometida a más carga debido a cambios degenerativos en el cartílago y desgaste progresivo de la rodilla. El menisco puede romperse en situaciones cotidianas, sin un claro antecedente que recuerde el paciente.

 

Estas roturas llamadas degenerativas, son las más frecuentes y en la mayoría de los casos se solucionan espontáneamente. No es infrecuente que vayan acompañadas de quistes de Baker (quistes de líquido sinovial palpables en la corva).