Biológicos

Las técnicas más innovadoras en infiltraciones son las que utilizan productos biológicos procedentes del plasma del propio paciente. El plasma rico en plaquetas y factores de crecimiento de los fibroblastos, conocido como PRP, puede regenerar el tejido, además de lubricar la articulación y disminuir la inflamación.

 

El plasma se obtiene de la sangre del paciente que, después de un centrifugado especial, se asila y concentra los factores que serán los encargados de la reparación. Esta técnica está indicada sobre todo para lesiones musculares graves que presentan hematoma en el músculo. Se aplica en una única sesión y su efecto dura varios meses. Además, no tiene efectos secundarios, al utilizarse sustancias del propio paciente.

 

También se manejan las infiltraciones con células madre mesenquimales (CMM), células que se encuentran en la médula ósea y son importantes para producir y reparar tanto el hueso como el cartílago y la grasa de la médula ósea. Este es un procedimiento que se utiliza sobre todo en artrosis avanzadas y en procesos degenerativos. Es un método más costoso e invasivo que en algunos casos debe combinarse con cirugía.

 

Cuando existe una lesión que requiere someterse a una infiltración, se debe tener en cuenta que es una solución provisional. Es muy importante que el médico especialista conozca la causa de la lesión para llevar a cabo el tratamiento adecuado. Normalmente, con un ciclo de tres infiltraciones se nota mejoría.

 

Cuando un paciente se somete a una infiltración, debe asegurarse de que no es alérgico a la sustancia que se le va a inyectar. Se debe tener cuidado también con aquellos pacientes hipertensos o que sufren enfermedades cardiacas, ya que los fármacos son antiinflamatorios y podrían tener resultados menos favorables.